London Goals
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La película de Montanier, de por qué no va a seguir en la Real, es muy larga, por eso me voy a centrar solo en lo que ha ocurrido durante las negociaciones. Veo que la frase de moda va a ser que “la Real no va a entrar en una subasta con el Rennes”, lo que, sin ser falso, sibilínamente implica que Montanier se va a ir por dinero. Y no es cierto.
Un abogado y un representante, en nombre de Montanier se reúnen hace un mes con Aperribay. El presidente de la Real inicia las negociaciones con un discurso casi filosófico sobre objetivos y valores del club. Tras ese “speech” la parte negociadora que representaba a Montanier pide una oferta y Aperribay lanza una de UN año y en términos económicos ligeramente más elevados que los emolumentos que actualmente cobra el entrenador de la Real. Los representantes de Montanier en esa reunión contraatacan y piden tres años.
La conversación se estanca y se acaba la reunión. A petición de Montanier, se vuelven a reunir los mismos agentes, y los representantes de Montanier hacen saber a Aperribay que el de Vernon considera que ha hecho un buen trabajo y que merece más confianza. Que el objetivo que le plantearon hace dos años no hablaba de Europa, y que con la actual realidad sobre la mesa -el equipo a las puertas de la Champions League y entonces de Europa-, se había ganado más confianza.
Se presenta una nueva oferta de dos años. Pero en términos económicos bajos, porque Aperribay -y esto es opinión, de manera bastante prudente-, sabe que en el fútbol del blanco al negro se pasa en décimas. Y como las negociaciones siguen estancadas, el presidente de la Real Sociedad propone un contrato de un año con otro opcional, en términos económicos más acordes con lo que Montanier considera que hace justicia a su rendimiento en el banquillo de Anoeta.
En este sentido, Montanier está de acuerdo, pero siempre que la indemnización si el año opcional no se ejecuta sea del 50% del salario. Aperribay contraoferta con ese año más otro adicional, pero con una “indemnización” sensiblemente menor al 50% que pide Montanier. Y no se avanza.
Pero entonces entra en escena el Rennes. Hasta ese momento de las negociaciones, el equipo francés no había hecho acto de presencia. Montanier tiene mucho cartel en Francia. Lo tenía cuando llegó a la Real, y ahora con más motivo a consecuencia del cuarto puesto de la Real. El Rennes, efectivamente, ofrece tres años y un sueldo que duplica el que Montanier viene cobrando en la Real.
En este club, el entorno “institucionalista”, algún medio, siempre se encarga de minimizar el riesgo del Consejo, a cualquier precio, tildando de malo de la película al que sale de la Real. Que le pregunten a Lillo. O a Lasarte. Es un absurdo y es injusto con las personas que han trabajado para el club, con éxito y sin él. Digo que es absurdo porque el Consejo está haciendo un trabajo genial, y ha acertado las dos veces que, durante su mandato, ha cambiado de entrenador (primero Lasarte, después Montanier). El Consejo de Aperribay tiene crédito suficiente como para tomar la decisión de no subir su apuesta por Montanier.
Yo, de hecho, comprendo a Aperribay. No se puede permitir pagar una barbaridad a Montanier más allá de un año, porque el fútbol es muy caprichoso y, como decía, lo que hoy es blanco, mañana es negro. De hecho, esta temporada es fantástica, pero la temporada próxima puede no serlo. Desde los años ochenta la Real no consigue clasificarse para Europa durante más de un año consecutivo. Así que sería imprudente -y como presidente de la Real Aperribay ha demostrado ser todo lo contrario- firmar dos años a un entrenador a un elevado coste y cuando, de manera justa o injusta-, suscita dudas en la grada -y en el Consejo y hasta en la dirección deportiva, pero ese es otro toema-.
Comprendiendo a todas las partes, Montanier y Aperribay, sería injusto tildar sibilinamente a Montanier de pesetero. Montanier se va de la Real porque percibe que el Consejo no confía en él lo suficiente. QUE SE DIGA ALTO Y CLARO. PORQUE PERCIBE FALTA DE CONFIANZA EN EL CONSEJO. Considera que sus logros al frente del club -Europa a cuatro jornadas, veremos si Champions- no se corresponde con la oferta recibida, más allá del montante económico.
Por el estilo del de Vernon, dudo que entre en polémicas ni que “raje” en su marcha, y no creo ni que entre al trapo de la película de las negociaciones.
Evidentemente la oferta del Rennes es golosa desde el punto de vista económico, pero insisto. si Montanier no renueva es porque considera que se ha hecho acreedor de una confianza que no ve por ninguna parte en la mesa de negociación. E, importante aclarar, la oferta que tiene HOY sobre la mesa Montanier es de un año. Un año. No dos. UNO.
Y como contaba en twitter, en el fútbol, seguro, no es ni que el balón sea esférico. Todo es susceptible de cambiar, pero a día de hoy, la película es esta. Montanier estará en Rennes la próxima temporada salvo drástico giro de los acontecimientos y los motivos son los que arriba expongo. Que no os líen.
Veo que existe cierta incertidumbre sobre el formato de la fase previa de la Champions que la Real Sociedad encarará los días 20 y 28 de agosto. Para salir de dudas, lo voy a explicar brevemente.
La Real accede directamente a la cuarta fase de la previa de la Champions League. Es una fase en la que habrá diez equipos. Cinco eliminatorias. Los cinco vencedores pasarán a la Champions League, a la fase de grupos, es decir, a la fase final del torneo.
La Real conocerá a su rival el 9 de agosto en un sorteo en el que habrá dos bombos. En el bombo 1 estarán los cabezas de serie. En el 2, los no cabezas de serie.
La Real va a estar en el bombo dos, porque el coeficiente UEFA se establece en función de tus participaciones europeas en los cinco últimos años. Si, como es el caso de la Real, no has tomado parte en ningún torneo continental, se calcula la media del coeficiente UEFA de los equipos de tu liga, en este caso la Primera División, y se divide entre dos.
A la cuarta fase, accede directamente, junto a la Real, el tercer equipo de Italia -en estos momentos el Milán-. El cuarto de Inglaterra -en estos momentos, el Arsenal. Aunque el Chelsea, con un calendario infernal, apunta a la cuarta plaza-. El cuarto alemán -en estos momentos el Schalke 04-. Y el tercer equipo portugués -en este momento, el Paços Ferreira-.
Los cinco equipos restantes, saldrán de las rondas anteriores. Los PSV, Zenit de San Petesburgo, Lyon, etc….
Y ya, una vez conocidos los diez equipos, se configurarán los bombos. En el bombo 1, de terminar las cosas como están, nos encontraremos al Arsenal, al Milán, al Shalke 04 además de los dos equipos más potentes que consigan acceder a la cuarta ronda. Es decir, podría ser el Lyon, el Zenit o el PSV. De entre esos cinco equipos, todos potentes, saldrá el rival de la Real. Claro, no es lo mismo jugar contra el Milán que contra el PSV, contra el Chelsea que contra el Zenit.
No tiene mucho misterio. La Real jugará contra un rival muy potente y con gran presencia en Europa en las últimas cinco temporadas. Tiene un 60% de opciones de que le toque el cuarto inglés, el cuarto alemán o el tercero italiano (en estos momentos Chelsea, Milán o Schalke 04). Pero el entrenador es Montanier, Lucky Monty, así que estoy bastante tranquilo ante el sorteo del 9 de agosto.
Pd. En paralelo a ese sorteo con diez equipos, habrá otro sorteo -que no afecta a la Real-, y que involucrará a campeones de otras ligas menores. Es decir, la Real nunca jugará contra un campeón de una liga menor, porque los campeones de esas ligas menores se enfrentan entre sí en otras cinco eliminatorias a doble partido, también en el marco de la cuarta fase. Pero yo me he centrado solo en el sorteo que encarará la Real -y que va a ser bastante complicado. Pero al actual nivel… si lo conseguimos mantener en agosto… Nada de miedo-.
PD2. Si a la Real le eliminan en esta fase, accede directamente a la fase de grupos de la Europa League.
Tengo tendencia a ponerme de muy mala gaita con mucha facilidad y de manera acelerada. Y tengo amigos que son un poco cabrones. Así que mi whassap o mi facebook o mi buzón de privados de twitter es con frecuencia un hervidero, con la única intención de hacerme explotar. Como digo, mis amigos son un poco cabrones. Todos o casi todos.
Hace unos días, llegó a mí un tweet de Markel Olano, otrora Diputado General de Gipuzkoa, riéndose de las personas -una multitud- que tras el partido ante el Espanyol en Anoeta pidieron la dimisión de Montanier. No me di por aludido, porque desde que estoy en Londres sólo he podido ver un partido en Anoeta, pero mis amigos consiguieron su objetivo.
No es un post dirigido en exclusiva al señor Olano, pero me ha servido de ejemplo. Me dirijo sobre todo a los listillos que hoy arengan a quienes entonaron el Montanier dimisión. Vamos a ver, primero, fuera de lugar acordarse de tiempos pasados cuando la pelota entra. Pero si vamos a jugar, juguemos todos.
Es plenamente coherente, PLENAMENTE COHERENTE, haber criticado a Montanier en su día y alabarle ahora. No es resultadismo. En absoluto. Al revés, me parece como decía, de lo más coherente. El tiempo ha demostrado que la Real Sociedad tiene un motor de Ferrari, la Real es una máquina de hacer fútbol, es Tyson enfurecido versión balompédica, la Real es ahora mismo un deleite, un placer, el momento de la semana.
Sí, se pidió de manera masiva la dimisión de Montanier tras jugar ante el Espanyol, creo que en la décima jornada. Con este mismo equipo, llegamos a ocupar la decimoséptima plaza en ese momento. El Ferrari, transcurrido un cuarto de liga, estaba casi en descenso. ¿Y por qué pasó eso? (silbidos y puesto 17).
¿Por qué se llegó a pitar a Montanier? Porque en jornadas previas -temporada anterior y principio de esta-, un tal Mariga -un 600 con chasis de Fórmula 1- hizo el ridículo. Y partido tras partido, dejaba en el banquillo a jugadores con más talento que él, como San Asier Illarramendi I de Mutriku. Se pitó a Montanier, sí, porque durante una temporada dio prioridad a un Gorka Elustondo -a quien animo, porque falta nos hará el año próximo,-, que no mejoraba las prestaciones técnicas de Illarramendi, de Xabi Prieto o de un Rubén Pardo condenado al ostracismo -incluso cuando explotó en Anoeta.
Se pidió de manera masiva la dimisión de Montanier porque hubo un tiempo en el que jugador que marcaba un gol visitaba el banquillo al partido siguiente -al punto que los jugadores incluso bromeaban en sala de prensa con esa circunstancia-. Se pidió la cabeza de Montanier, porque no había un once tipo, porque rotaba como si jugásemos la Champions League, porque nos eliminó el Córdoba de Segunda, porque el Mallorca nos calzó cuatro goles en seis minutos, porque negaba que Pardo estuviese preparado para jugar -con él en el once empezó la reacción, aunque esto es un deporte de equipo-, porque se preguntaba cómo la gente podía ilusionarse, apocando la plantilla que tenemos, que como digo, se ha tornado en un Ferrari, dejando aquellas declaraciones en evidencia. El de Vernon también fue tozudo con Markel Bergara, por ejemplo, y el tiempo le ha dado la razón. Todo no fueron errores, ni ahora todo son aciertos, pero hubo muchas pifias. Claroscuros.
Por eso, Olano, y los listillos que escriben al dictado de los políticos que tanto meten la mano en la Real, hablan de “Mestallizazioa”. Mestallización. Como veis, mis amigos estarán comiendo palomitas. Disfrutando. Sí, me he enfadado, joder.
Por partes. Hace un par de años, pasé una magnífica tarde con un ex consejero de Denon Erreala que, sin mediar palabra, me dijo. “Eso que dicen de que en la Real está muy metida la política. Mira, te voy a abrir los ojos. Sé lo que hay dentro. Totalmente cierto”. Por eso, no es de extrañar que las palabras de algún político coincidan, milimétricamente, con la línea editorial de cierto periódico que conozco bien. Seiscientos euros al año cuesta comprarlo, y por eso la gente lo compra cada vez menos. Porque supongo que para leer información institucional, no hace falta pagar 600 euros. Los impuestos ya nos los suben, como para una subida voluntaria.
Entonces, hablar de Mestallización es meterse con una gente que es exigente con la Real. Con una gente que por encima de intereses políticos de medio pelo, quiere que se maximice el rendimiento del Ferrari txuri urdin -cuando hay Ferrari, como es el caso en estos momentos-. Que no quiere un paseo del bólido, que quiere que se exprima, que quiere caucho en el asfalto. Somos la Real, joder. Vale de tonterías. Yo quiero que la afición vibre como en Vallecas. Y que pite como contra el Espanyol cuando perciba que ante sí está viendo una chapuza. Quien bien te quiere te hará llorar. Porque si alguien ahora va a sacar pecho de que a Montanier le va bien, le digo unas cuantas cosas.
1. Que lo primero, nos alegramos todos. Pero todos. . Por la más sencilla de las razones, porque a la Real le va bien -más allá de que a mí Montanier siempre me ha caído muy bien. La verdad es que es un tipo que me transmite muy buen rollo-.
2. Que eché de menos esa postura altanera tras el partido del Espanyol. Era el momento de hablar de Mestallización. “Te reto, te reto dos veces a hablar de mestallización en la siguiente ocasión en que la Real ocupe zona de descenso”, que diría el bueno de Jules, Samuel L. Jackson, en Pulp Fiction.
3. Que hubo un día en el que la plataforma política Denon Erreala nos bajó a segunda y nos arruinó, propiciando además la llegada del inefable Iñaki Badiola. Porque tengo claro que sin Denon Erreala, sin esa política metida hasta la traquea en la Real, Badiola no hubiese llegado. Entonces, cuando en la Real mandaba Denon, plataforma política, no escuché la palabra mestallización, y es que poco se pitó, porque la anestesia hacía su efecto, con eufemismos como “tensiones de tesorería”.
4. A ese respecto, vale ya del manido argumento “porque con Badiola”. Badiola se fue en 2008, hizo el ridículo, durante un año y durante los siguientes, acentuado con el asunto del dopaje -nunca demostrado, como tantas otras cosas- y las portada de Interviú, y es historia, y gracias. Porque con el presunto gurú de las finanzas y los aeropuertos chinos que nunca aparecieron, camino a la perdición, ese camino que ya inició Denon Erreala o Astiazaran años atrás.
5. Ah, y políticos que sacan pecho por “haber ayudado” a la Real. Un par de cosas. El dinero público, es dinero mío. Y de Iván. Y de Pedro. Y de Markel. Y de Jon. Y de Laura. Y de Patricia. Y de Jaione. De todos. Eso sí que es Denon. Denon dirua. Dinero de todos. Y el dinero público que se invierte en la Real Sociedad, no es un dinero que sale del bolsillo de ningún político. Y cuando se decide ayudar a la Real, con muchos millones, hay algún colectivo -más necesitado que la Real- que está perdiendo esa ayuda. Cuando algún político vaya a reclamar el aplauso o el baño de masas por haber concedido dinero público a la Real, por favor, que aclare, por si acaso, que es dinero de todos y que ese dinero es necesario en otros ámbitos, y no se usó para otros colectivos, seguramente más necesitados que la Real. (Estoy leyendo “Economics in one Lesson” de Henry Hazlitt, lo digo porque si alguno lo ha leído, se me va a notar mucho en esta última parte).
Lo digo porque me he convencido. El dinero público no debe destinarse al deporte profesional. Ni a estadios. Pero sí a la remodelación de Anoeta, y me explico. Anoeta tuvo que hacerse sin pistas. Nos la impusieron, de nuevo esos políticos que hoy sacan pecho y hablan de mestallización y que ponen tono melodramático como si hubiesen salvado a la Real. Venga ya, joder. San Mames Barria nunca se tuvo que hacer, no al menos con dinero público. Pero está casi hecho. Y hay prioridades más allá de quitar las pistas de Anoeta.
Lo que ocurre es que sabemos cómo funciona el negocio. El Athletic tiene una ¿filosofía? que consiste en apostar por la cantera. Por la cantera de los demás. El nuevo estadio, pagado con nuestros impuestos guipuzcoanos entre otros, les fortalece enormemente, porque por concepto taquilla van a contar con ingresos a espuertas cada año, y como eso no se arregle, van a entrar como Pedro por su casa a Zubieta en un futuro no muy lejano. Nuestros políticos guipuzcoanos, los que se hacen fuertes para hablar de “mestallización” y luego son débiles débiles para dar un golpe en Bizkaia reclamando lo nuestro, no hacen suficiente fuerza para paliar el evidente agravio comparativo que se da entre vizcaínos y guipuzcoanos.
Y es que en la medida en que no se subsane el error de las pistas -más allá de que, como digo, el dinero público esté para otras cosas-, nos van a debilitar lentamente y en el medio plazo. Y como la Real es un sentimiento de todo un territorio -y no el juguete de un medio que escribe al dictado de un puñado de políticos-, es necesario reformar Anoeta, y a partir de ahí cerrar el grifo institucional para unos y otros. Si se cierra el grifo del dinero público tras la inauguración de San Mames Barria, en el medio plazo van a masacrar a la Real.
El domingo nos jugamos la mitad de la Champions en Pamplona, y no quiero enfadarme más, porque la Real me está dando un sinfín de alegrías. La Real, con Montanier a la cabeza. Un Montanier que ha cometido incontables errores. Pero que ha demostrado que es listo. Es listo porque, como ya os he recordado en multitud de ocasiones, yo he visto cómo Loren le asesoraba para que no cometiera las mismas pifias. Cuando ha dado con la tecla -sí, por lesión de varios jugadores en Málaga- se ha mantenido bastante fiel a un sistema y a un modo de juego. Y eso es de persona lista. Su sistema de juego es su apuesta personal, y no solo se le reconoce, sino que somos muchos los que creemos que merece su renovación -que se anunciará cuando la Real certifique su premio europeo-.
Pero llamar tonta a la gente no. Porque hablar de mestallización es llamar tonta a la gente. Porque ese mismo concepto se podía haber usado después del partido contra el Espanyol, cuando el Consejo de la Real tenía el dedo en el gatillo por segunda vez en dos años para darle puerta a Montanier. Ahora, hablar de mestallización, sobra. Es torpe. Como torpes han sido la mayor parte de las incursiones políticas en la Real Sociedad. Esta, sin embargo, está funcionando y bien. Pero no nos tomen por tontos. Mestallización. La Real de todos. Atomización. Risas.
Como dice un gran twittero, anarquismo txuri urdin. Disfrutemos con la Real, y no demos a nadie, empezando por supuesto por el que esto escribe, más importancia de la que se merece, sea cual sea su púlpito, la sala noble de una institución, un periódico venido -y vendido- a menos o una cuenta de twitter. Esto es un disfrute de todos y para todos. Que nadie se apunte tantos, porque queda en evidencia y porque aquí la historia nos la conocemos todos. Y tenemos memoria. Y hoy, estamos todos en contacto.
Así que lo dicho, revanchas ridículas las justas, y a disfrutar, que la cosa está para eso. Qué pena va a dar que la temporada se acabe, y qué maravilla va a ser empezar agosto con una eliminatoria contra un Arsenal, Milan o Chelsea -sobre todo porque les vamos a dar un baile-. Salud! (Copyright Butano, por los viejos tiempos).
“¿Van a desaparecer los periódicos de papel?” se preguntan varios expertos de un tiempo a esta parte. La mayor parte de los gurús concluye que estamos escuchando los estertores de muerte de este tipo de negocio. Un sector de pundits considera que la prensa al uso sobrevivirá, pero siendo mucho menos prolífica desde un punto de vista económico. La conclusión mayoritaria es que el sector está viviendo una metamorfosis en la que pocos están aceptando su mutación. Una mutación que conlleva el fin de monopolios, el sometimiento a la opinión pública y la muerte de la gallina de los huevos de oro.
Comprar un periódico hoy cuesta 1.40 euros al día de lunes a viernes (hay unos 250 laborables en un año). cerca de 2 euros los sábados, y 2.5 euros los domingos. Casi 600 euros al año, cien mil de las antiguas pesetas. Dicho de otra manera, comprar un periódico es caro. Y prescindible, como explicaré a continuación.
Analicemos la situación desde el punto de vista del lector. Comprar un periódico de papel supone, además de esos 600 euros al año, un esfuerzo -menor, pero esfuerzo- en bajar al kiosko. El papel me habla el martes de todo lo que ha pasado hasta el lunes. Lo online, me habla el martes de todo lo que ha pasado el martes. Paradójicamente, lo segundo es gratis. Lo primero, cuesta 600 euros al año.
Son muchos los casos de lectores tradicionales de papel que un buen día deciden comprar un IPAD o que cuentan con un Iphone o smartphone. Lo rentabilizan a los pocos meses, al dejar de comprar su periódico tradicional, y sin embargo acceder a contenidos gratuitos en El País, Gara, Noticias de Gipuzkoa, Diario Vasco, El Mundo o Marca. ¿Si la crisis económica ha tenido que ver en la caída bestial de venta de periódicos? Sí, porque la gente mira más el dinero. Pero no obviemos el suicidio de los medios, ante una inminente metamorfosis provocada, como en otros sectores, por internet. .
Hay cabezas pensantes que consideraron una gran idea regalar el producto por el que cobraban en un kiosco. Como si fuesen vendedores de mantequilla que deciden, cada mañana, dejar un tarro de margarina en la nevera de cada ciudadano de manera gratuita. “Imagen de marca” le llamaban algunos vendedores de mantequilla. “Negligencia” me parecía a mí. Una tarde, una cabeza pensante me llamó cortoplacista. Ahora, se empieza a cobrar por contenidos. Ahora que la gente está acostumbrada al libre y gratuito acceso a la información.
Gracias a la agilidad que ofrecen las nuevas tecnologías, cualquiera puede rentabilizar, sin grandes alardes eso sí, un medio gratuito a base de publicidad o por otras fórmulas alternativas. Claro, la oferta de información es elevadísima gracias a internet, mucho mayor que la demanda, así que los grandes emporios económicos tenderán a disminuir en tamaño -venta de activos, reducción de páginas y despidos para frenar la fuga de ingresos- y los salarios serán más bajos para desgracia de los titulados en periodismo. Si es que en un futuro va a haber de eso -titulados en periodismo o salarios, directamente-.
La manera de “luchar” contra un nuevo orden en el formato de las informaciones ha sido quijotesca en algunos casos. Yo he visto cómo alguna cabeza pensante ordenó que la palabra google no saliese en un medio local durante unos cuántos años. Un boicot a Google, simplemente porque la empresa de Larry Page y Sergey Brin se había convertido en la segunda plataforma que más ingresos obtenía en un territorio muy pequeño -evidentemente por inercia y sin focalizar sus esfuerzos en el citado territorio, apuesto a que Page y Brin no conocen el país en el que se ubica el citado territorio-.
Es decir, moscas con tirachinas tratando de derribar tanques. Aquello de que en tiempos de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento no se estila. Boicot a google. Risas. Aquel boicot, evidentemente, cayó por su propio peso y hoy ya es historia. Claro, si yo fuese un comerciante de un territorio, me preocuparía mucho más en invertir en publicidad a través de google que a través de una plataforma arcaica que generalmente no llega a sectores muy interesantes desde el punto de vista de marketing y comercial.
Hablamos de internet, de crisis del papel y es necesario hablar de las redes sociales. Han sacado las vergüenzas de la práctica totalidad de los medios masivos. Hoy en día, cientos de miles de ciudadanos -y subiendo- somos potenciales informadores a través de twitter. Usted escribe un blog, lo lanza, pide que se lo retwittee una cuenta con más de 30.000 seguidores, y su nombre va a dar la vuelta al mundo si escribe algo especialmente exclusivo, bien por ser hilarante, por tener una gran estructura, estar muy bien escrito o por ofrecer un silogismo demoledor. Créanme, la manipulación mediática ha existido siempre. Pero el linier y el árbitro eran caseros. Hoy, las redes sociales ejercen de implacable ojo de halcón. En cambio, los trileros siguen haciendo de las suyas. ¿Por qué? Por dinero.
Los periódicos de papel que alcanzan un nicho importante dentro de su ámbito de acción tienen dos cimientos. El precio del propio periódico -seiscientos euros al año por cada lector- y la publicidad. En esta segunda pata del banco, la publicidad institucional -la que los políticos otorgan como galletita o zanahoria como premio al amanuense- adquiere una importancia capital. “Soy el Ayuntamiento, la Diputación o el Gobierno, meto muchas páginas de publicidad en tu diario, y aunque esto no se habla ni se firma, tú, director de periódico, ya sabrás cómo tratar temas sensibles desde un punto de vista de “partido” porque yo te doy de comer. Dicho de otra manera. Trátame bien, y te seguiré dando alpiste”. Ese alpiste.
Miren, no estoy descubriendo América. La asignatura más importante -y enriquecedora- que yo estudié en la carrera de Periodismo se llamaba “Empresa informativa”. No la podría resumir en una frase, no sería justo, pero si tuviera que hacerlo, concluiría que “un periódico es una industria con ánimo de lucro” -sí, es una obviedad, una perogrullada. “Te has quedado calvo”-. Pero a partir de esa perogrullada, todos los conflictos de intereses y demás tejemanejes. El que esto firma es discreto y prefiere guardarse ejemplos casi pornográficos.
Lo dicho, los medios impresos, los medios en general, son empresas cuyo interés prioritario es el dinero. La panoja, la gallina, la tela, los pudientes, los euros, euskos o dólares. Hay excepciones, pero por lo general, poderoso caballero es don dinero. ¿Que un partido con el que no tengo afinidad llega al poder? Le doy páginas y páginas para seducirle y cortejarle y que me dé o mantenga mis ingresos institucionales -el dinero de todos-. ¿Que se lleva el suplemento de la feria de la alubia de Tolosa a un medio rival? Mando a la marioneta de turno a que dé un toque de atención. “Si vuelve a pasar, os corto el grifo”. Y entre tanto, la vocación que un día tuvimos de luchar para dar buena información al ciudadano, por hacer de contrapeso al poder, se va por el desagüe y uno pierde la pasión. Luego, claro está, aparece el libre miedo de perder el empleo que deriva en imágenes grotescas que nada tienen que ver con la vocación periodística. Haciendo un símil futbolístico, un aspirante a entrenador suena con ser Marcelo Bielsa y no Karanka. Un periodista sueña con ser Enric González, y no Monchito. Un periodista con vocación sueña con Casablanca y no con un bukkake.
Las cifras son desoladoras. La OJD -oficina de la Justificación de la Difusión- no engaña. He dado con una gráfica de la evolución de las ventas de los medios entre 1987 y 2004 que, puesta en relación con 2013, asusta. Pondré de nuevo un ejemplo de lo que conozco. El Diario Vasco tenía una difusión de 94.300 ejemplares en 2001. De 91.000 en 2005. Hoy, 2013, la venta en kiosco es de 55.100 periódicos -datos de febrero-. 59.000 de difusión. Poniendo a este medio como ejemplo, su dato más bajo entre 1987 y 2004 -intervalo del estudio- es de 80.000 ejemplares (1987). Insisto, ahora vende 55.100 periódicos en kiosko.
Los datos son como el algodón del entrañable Mister Proper y lo contrario que algunos directores de periódico. No engañan. Hace poco, un fiel lector del papel me decía que tras décadas comprando periódicos en un kiosko había optado por internet. “Leo Gara, Diario Vasco, Marca y El País, elijo las secciones, contrasto informaciones, y lo que me gusta lo difundo en twitter y leo lo que a mis amigos les ha gustado. Sin gastar un euro. Desayuno con el IPAD. El papel era una cara costumbre”.
Estas situaciones exigen una profunda reflexión, porque a 5.000 ejemplares perdidos por año, el periodismo papel va como Tom Hanks, camino a la perdición. El optimista dirá que la crisis cesará y el papel nunca desaparecerá. Puede que tenga razón. El pesimista hablará de apocalipsis -si bien, a 5.000 ejemplares al año de pérdida, este no parece lejano-. Y el realista ajustará las velas.
¿Pero qué velas? Muchos periodistas jóvenes hemos crecido con internet y hemos visto cómo algún responsable de lo online desconocía lo que era un PDF -única concesión pornográfica, es que me parece muy ilustrativa-. Ése es otro obstáculo en la complicada carrera hacia la rentabilidad online. Que quienes tienen conocimientos de esta nueva manera de informar no se ven respaldados para acometer cambios o no tienen la capacidad de decisión de la que si gozan otras personas que… no saben lo que es un PDF en su posición de responsables de lo online.
En definitiva, que la información es hoy gratis y libre, la oferta es interminable y el ciudadano cuenta con muchas alternativas, para formarse una opinión leyendo a todas las partes y al módico precio de 0 euros al año. Ocho meses sin comprar su periódico habitual no le excluirán de leer las noticias, pero le permitirán comprar un IPAD con el que acceder a un sinfín de medios de calidad. Etc, etc, etc.
Todo esto, puesto en relación con el post, debería abaratar -ley de oferta y demanda- el precio del periódico papel. Pero, oh problema. Las cabezas pensantes ya han dejado claro que van a seguir aumentando el precio en kiosko. Quijote y su lanza, temblad molinos. Tiembla google. Somos el papel vamos a por ti, tijera. ¡Ah! Y si alguien me va a hablar de que el papel permite una “información cuidada y reposada”, primero le preguntaré quién es, en qué medio trabaja, y en función de su respuesta, le invitaré a unas cañas por cachondo.
Termino. Desde el punto de vista de un periodista, el panorama no es demasiado halagüeño y muchos pensamos en abrirnos puertas en otros ámbitos, mientras matamos el gusanillo, la vocación, con colaboraciones o por medio de blogs, que con el respaldo de twitter pueden ofrecer una interesante fuente de ingresos. Pero no es menos cierto que desde el punto de vista del lector, y de la propia profesión -olvidando lo económico-, internet devuelve al periodismo su esencia.
Claro que antes de eso, el Titanic se pone en vertical, hay escasez de lanchas y Monchito y Karanka luchan por su supervivencia. Mi más sentida admiración a los violinistas que, ante tal panorama, seguirán interpretando sus partituras como hasta ahora, a base de vocación e inertes ante el sálvese quien pueda. Como Rick Blane en un bukkake. Grotesco.
Amanece el día con una portada del Diario As en la que el ex presidente de la Real Sociedad Iñaki Badiola acusa al club txuri urdin de dopaje sistemático durante seis años -compra de productos ilegales-. Una noticia que, enmarcada en pleno proceso de la Operación Puerto, va a tener mucha repercusión, por más que la Real Sociedad no tenga nada que ocultar. No hay pruebas de dopaje. Ni las va a haber, porque no existen. La Real Sociedad nunca ha desarrollado este tipo de prácticas. Dejarme en fuera de juego es tan sencillo como aportar evidencias. Pero supongo que eso da igual. ¿A qué se van a aferrar quienes quieran hacer ruido sin detenerse a mirar las supuestas pruebas? Al testimonio de Iñaki Badiola. En Donostia y Gipuzkoa sabemos quién es el citado personaje. Pero fuera de nuestras fronteras, supongo que es un desconocido -no duró un año en el cargo y estábamos en segunda-.
Iñaki Badiola llegó a la presidencia de la Real en medio de un caos institucional. La plataforma Denon Erreala, cobijada y protegida por un partido político y un medio local, descendió al club txuri urdin a segunda, cometiendo todos los errores que se pueden cometer en un club de fútbol. Deportivos y sociales, negando una evidencia, la gente, el aficionado -no confundir con el accionista mayoritario- no les quería, tras una sucesión de decisiones esperpénticas. Todavía tengo pesadillas. Denon Erreala. Sudores fríos. Todo esto al tiempo que algunos altavoces mediáticos les vestían de “honrados luchadores de la Real”. (Mientras tanto, Xabi Prieto era ofrecido al Racing de Santander por un puñado de euros, y el altavoz que los defendía miraba hacia otro lado al tiempo que piropeaban sin ambages a De la Peña, Larzabal y compañía).
En Segunda, con un presupuesto al que le faltaban 12 millones de euros y con todos nuestros activos en venta, apareció un Mesías. Un supuesto empresario con supuestos negocios en China que decía contar con 55 tiendas en los aeropuertos en China. Prometió vender millones de camisetas de la Real en Asia con motivo de los Juegos Olímpicos. Dijo que Anoeta pasaría a llamarse Estadio Pekin 2012 y más tarde Estadio Shangai 2016. Prometió millones y millones de ingresos extraordinarios. Afirmó tener atado a Nicola Zigic. Y en petit comité a Riquelme. Todo esto con una Real arruinada, en Segunda y abocada a la Ley Concursal (Badiola fue quien finalmente se acogió a este ‘régimen’ aunque fueron las anteriores directivas, Astiazaran y la inepta Denon Erreala, quienes causaron gran parte del agujero, agrandado por el propio Badiola, a quien se declaró culpable del concurso).
Badiola está hoy inhabilitado para la gestión empresarial por un juez, a falta del dictamen del Tribunal Supremo. Pero supongo que todo esto no tiene interés. El mesías de los millones de camisetas en China que nunca aparecieron, inhabilitado por un juez para la administración de empresas, acusa a su ex club de dopaje, y además bajo la bandera de “amor a la propia Real”. No sospechar del personaje está al nivel de no sospechar de Ana Mato por sus 18.000 euros gastados en payasos y confetti en el marco de la trama Gürtel. Pero cada uno es libre de creer, escribir y pensar lo que quiera, faltaría más.
Un periodista guipuzcoano que suele dar en el clavo en asuntos institucionales, dijo algo así como que “el gran culpable del caos Badiola es quien, como el doctor Frankestein, dio vida a la criatura”. No puedo estar más de acuerdo. Durante un año, la Real Sociedad vivió un esperpento institucional.
Una guerra entre Badiola y el Doctor Frankestein, quien en su papel de director de un medio dio páginas, bombo y platillo, a un desconocido financiero chino para quitarse de encima a la anterior directiva. Primero se besaron. Luego se enfadaron. Y se pelearon. La Real, en medio.
Fue tan dantesca la trayectoria de Badiola en la presidencia como el constante apaleamiento a su figura, a modo de vendetta por parte del Doctor Frankestein, que durante años hizo la vista gorda con Denon Erreala y antecesores. El resultado, una división social inaguantable, y, como decía, la Real Sociedad en medio. A ninguno de los dos contendientes les importó la Real. Algún día me gustaría contar lo turbo del asunto, desgraciadamente a mí, como a muchos compañeros -peones- esa guerra me pilló en medio, y como todos, cometí errores, varios, pero ya se sabe lo del patrón y el marinero. ¿Quién se fía del patrón? Elegiremos un buen momento para hacer las oportunas aclaraciones, no es el momento y no hay ninguna prisa…
Volviendo al asunto importante del día. Hoy, Badiola acusa a la Real de dopaje sistemático -de manera sibilina, compra de productos dopantes durante seis años-. Todavía no sé con qué fin. No quiere ayudar a la Real. No pretende limpiar el deporte. Pero lo más importante, no tiene ninguna prueba que incrimine a la Real. Eso sí, hablar de “pagos en B” y de “productos dopantes” es encender un ventilador de magnitudes enormes. Lo que en el argot popular se llama “enmierdar”, a modo de venganza personal. Exactamente la misma actitud que la del doctor Frankestein, ese director de un medio que un buen día dio ventilador al señor Badiola, para después empezar una guerra contra el ex presidente en la que lo que menos les importaba, a Badiola y al Doctor Frankestein, era la propia Real. Polos opuestos que en realidad no están tan alejados.
A los periodistas que se molesten en leer este texto. Siempre se nos pide objetividad, y todos sabemos que no existe. Pero todos deberíamos exigirnos honradez. Y precisión. Analicen el personaje, mejor aún, analicen las pruebas que aporta, los productos que afirma “son dopantes”, la legislación vigente en aquella época, sus muestras irrechazables de que, efectivamente, la Real se dopó durante seis años, y utilizaré el mismo espacio para pedir disculpas y, llegado el caso, incluso terminaré con 23 años seguidos como socio de la Real Sociedad. Pero primero, las pruebas.
Al mismo tiempo, me gustaría, desde este humilde púlpito, pedir a la Real Sociedad que denuncie al ex presidente, ya, hoy, ahora, porque el nombre de la institución se va a manchar, pero debe limpiarse cuanto antes en un juzgado. No nos darán bombo y platillo cuando ganemos una vez más (Badiola es un púgil con un récord pobre cuando se trata de juzgados). Pero la masa social de la Real, la mejor afición de este campeonato, se lo merece. Por ellos, este asunto tiene que ir directo a los tribunales. Es inaceptable que un tipo al que me temo que escuece nuestra gran trayectoria en liga, aproveche la coyuntura para tratar de enturbiar el ambiente en el seno del club guipuzcoano -un equipo joven, de cantera, que va directo a Champions. A Champions, ya veréis-.
Y al Doctor Frankestein. Como decía, la objetividad no existe. Pero sí la honradez y en tiempos en los que la gente no está dispuesta a pagar 600 euros al año por un periódico, si no se tiene (la honradez), al menos hay que aparentarla. La pela es la pela, ¿no? En tu guerra personal, hoy te han dado el pase de la muerte para marcar un gol, pero Gipuzkoa es pequeño y nos conocemos todos. Recuerda que seremos periodistas 16 años, 25, o 40. Pero personas, toda la vida. Y toda la vida de la Real -muchos de nosotros-.
En cualquier caso, y volviedo al tema central:
Iñaki Badiola. Siempre te vanaglorias de haber “quitado las caretas” al entorno de la Real Sociedad durante tu año de mandato y mira, te voy a dar la razón. Pero supongo que hoy te has quitado la tuya. Has buscado tu minuto de gloria tras cuatro años de inactividad desde aquel paupérrimo espectáculo en Punto Pelota. Lo tienes. Enhorabuena. Ahora llegará el reportaje en El País. Y quizás puedas practicar tu inglés en algún medio extranjero. Pero ahí fuera, en tu barrio, en tu ciudad, en tu territorio, hay un club que es pasión para muchos. Y a ti te ha dado igual enmierdarlo. Te dan igual los aficionados, incluso quienes más te defendieron -y a quienes no culpo de nada-. Nunca me fiaré de un dirigente de un club de fútbol. Hay demasiado interés, demasiado, y no estamos en un lugar en el mundo en el que precisamente la honradez sea denominador común.
Maldito entorno. Y bendita afición.
Aupa Erreala.
Amanece el día con una portada del Diario As en la que el ex presidente de la Real Sociedad Iñaki Badiola acusa al club txuri urdin de dopaje sistemático durante seis años -compra de productos ilegales-. Una noticia que, enmarcada en pleno proceso de la Operación Puerto, va a tener mucha repercusión, por más que la Real Sociedad no tenga nada que ocultar. No hay pruebas de dopaje. Ni las va a haber, porque no existen. La Real Sociedad nunca ha desarrollado este tipo de prácticas. Dejarme en fuera de juego es tan sencillo como aportar evidencias. Pero supongo que eso da igual. ¿A qué se van a aferrar quienes quieran hacer ruido sin detenerse a mirar las supuestas pruebas? Al testimonio de Iñaki Badiola. En Donostia y Gipuzkoa sabemos quién es el citado personaje. Pero fuera de nuestras fronteras, supongo que es un desconocido -no duró un año en el cargo y estábamos en segunda-.
Iñaki Badiola llegó a la presidencia de la Real en medio de un caos institucional. La plataforma Denon Erreala, cobijada y protegida por un partido político y un medio local, descendió al club txuri urdin a segunda, cometiendo todos los errores que se pueden cometer en un club de fútbol. Deportivos y sociales, negando una evidencia, la gente, el aficionado -no confundir con el accionista mayoritario- no les quería, tras una sucesión de decisiones esperpénticas. Todavía tengo pesadillas. Denon Erreala. Sudores fríos. Todo esto al tiempo que algunos altavoces mediáticos les vestían de “honrados luchadores de la Real”. (Mientras tanto, Xabi Prieto era ofrecido al Racing de Santander por un puñado de euros, y el altavoz que los defendía miraba hacia otro lado al tiempo que piropeaban sin ambages a De la Peña, Larzabal y compañía).
En Segunda, con un presupuesto al que le faltaban 12 millones de euros y con todos nuestros activos en venta, apareció un Mesías. Un supuesto empresario con supuestos negocios en China que decía contar con 55 tiendas en los aeropuertos en China. Prometió vender millones de camisetas de la Real en Asia con motivo de los Juegos Olímpicos. Dijo que Anoeta pasaría a llamarse Estadio Pekin 2012 y más tarde Estadio Shangai 2016. Prometió millones y millones de ingresos extraordinarios. Afirmó tener atado a Nicola Zigic. Y en petit comité a Riquelme. Todo esto con una Real arruinada, en Segunda y abocada a la Ley Concursal (Badiola fue quien finalmente se acogió a este ‘régimen’ aunque fueron las anteriores directivas, Astiazaran y la inepta Denon Erreala, quienes causaron gran parte del agujero, agrandado por el propio Badiola, a quien se declaró culpable del concurso).
Badiola está hoy inhabilitado para la gestión empresarial por un juez, a falta del dictamen del Tribunal Supremo. Pero supongo que todo esto no tiene interés. El mesías de los millones de camisetas en China que nunca aparecieron, inhabilitado por un juez para la administración de empresas, acusa a su ex club de dopaje, y además bajo la bandera de “amor a la propia Real”. No sospechar del personaje está al nivel de no sospechar de Ana Mato por sus 18.000 euros gastados en payasos y confetti en el marco de la trama Gürtel. Pero cada uno es libre de creer, escribir y pensar lo que quiera, faltaría más.
Un periodista guipuzcoano que suele dar en el clavo en asuntos institucionales, dijo algo así como que “el gran culpable del caos Badiola es quien, como el doctor Frankestein, dio vida a la criatura”. No puedo estar más de acuerdo. Durante un año, la Real Sociedad vivió un esperpento institucional.
Una guerra entre Badiola y el Doctor Frankestein, quien en su papel de director de un medio dio páginas, bombo y platillo, a un desconocido financiero chino para quitarse de encima a la anterior directiva. Primero se besaron. Luego se enfadaron. Y se pelearon. La Real, en medio.
Fue tan dantesca la trayectoria de Badiola en la presidencia como el constante apaleamiento a su figura, a modo de vendetta por parte del Doctor Frankestein, que durante años hizo la vista gorda con Denon Erreala y antecesores. El resultado, una división social inaguantable, y, como decía, la Real Sociedad en medio. A ninguno de los dos contendientes les importó la Real. Algún día me gustaría contar lo turbo del asunto, desgraciadamente a mí, como a muchos compañeros -peones- esa guerra me pilló en medio, y como todos, cometí errores, varios, pero ya se sabe lo del patrón y el marinero. ¿Quién se fía del patrón? Elegiremos un buen momento para hacer las oportunas aclaraciones, no es el momento y no hay ninguna prisa…
Volviendo al asunto importante del día. Hoy, Badiola acusa a la Real de dopaje sistemático -de manera sibilina, compra de productos dopantes durante seis años-. Todavía no sé con qué fin. No quiere ayudar a la Real. No pretende limpiar el deporte. Pero lo más importante, no tiene ninguna prueba que incrimine a la Real. Eso sí, hablar de “pagos en B” y de “productos dopantes” es encender un ventilador de magnitudes enormes. Lo que en el argot popular se llama “enmierdar”, a modo de venganza personal. Exactamente la misma actitud que la del doctor Frankestein, ese director de un medio que un buen día dio ventilador al señor Badiola, para después empezar una guerra contra el ex presidente en la que lo que menos les importaba, a Badiola y al Doctor Frankestein, era la propia Real. Polos opuestos que en realidad no están tan alejados.
A los periodistas que se molesten en leer este texto. Siempre se nos pide objetividad, y todos sabemos que no existe. Pero todos deberíamos exigirnos honradez. Y precisión. Analicen el personaje, mejor aún, analicen las pruebas que aporta, los productos que afirma “son dopantes”, la legislación vigente en aquella época, sus muestras irrechazables de que, efectivamente, la Real se dopó durante seis años, y utilizaré el mismo espacio para pedir disculpas y, llegado el caso, incluso terminaré con 23 años seguidos como socio de la Real Sociedad. Pero primero, las pruebas.
Al mismo tiempo, me gustaría, desde este humilde púlpito, pedir a la Real Sociedad que denuncie al ex presidente, ya, hoy, ahora, porque el nombre de la institución se va a manchar, pero debe limpiarse cuanto antes en un juzgado. No nos darán bombo y platillo cuando ganemos una vez más (Badiola es un púgil con un récord pobre cuando se trata de juzgados). Pero la masa social de la Real, la mejor afición de este campeonato, se lo merece. Por ellos, este asunto tiene que ir directo a los tribunales. Es inaceptable que un tipo al que me temo que escuece nuestra gran trayectoria en liga, aproveche la coyuntura para tratar de enturbiar el ambiente en el seno del club guipuzcoano -un equipo joven, de cantera, que va directo a Champions. A Champions, ya veréis-.
Y al Doctor Frankestein. Como decía, la objetividad no existe. Pero sí la honradez y en tiempos en los que la gente no está dispuesta a pagar 600 euros al año por un periódico, si no se tiene (la honradez), al menos hay que aparentarla. La pela es la pela, ¿no? En tu guerra personal, hoy te han dado el pase de la muerte para marcar un gol, pero Gipuzkoa es pequeño y nos conocemos todos. Recuerda que seremos periodistas 16 años, 25, o 40. Pero personas, toda la vida. Y toda la vida de la Real -muchos de nosotros-.
En cualquier caso, y volviedo al tema central:
Iñaki Badiola. Siempre te vanaglorias de haber “quitado las caretas” al entorno de la Real Sociedad durante tu año de mandato y mira, te voy a dar la razón. Pero supongo que hoy te has quitado la tuya. Has buscado tu minuto de gloria tras cuatro años de inactividad desde aquel paupérrimo espectáculo en Punto Pelota. Lo tienes. Enhorabuena. Ahora llegará el reportaje en El País. Y quizás puedas practicar tu inglés en algún medio extranjero. Pero ahí fuera, en tu barrio, en tu ciudad, en tu territorio, hay un club que es pasión para muchos. Y a ti te ha dado igual enmierdarlo. Te dan igual los aficionados, incluso quienes más te defendieron -y a quienes no culpo de nada-. Nunca me fiaré de un dirigente de un club de fútbol. Hay demasiado interés, demasiado, y no estamos en un lugar en el mundo en el que precisamente la honradez sea denominador común.
Maldito entorno. Y bendita afición.
Aupa Erreala.
Me he propuesto no hablar sobre el affaire Montanier durante unos días. Es un tema que cansa a una grada que ya dictó sentencia hace semanas y que quiere disfrutar de partidos como el de Mestalla. Muchos de los que defendimos al galo a ultranza nos bajamos del burro hace tiempo. Las críticas no son ventajistas, ya que como digo, el momento de forma de la Real es notable. Pero percibo que muchos detractores del actual técnico quieren zanjar el debate. Si el club txuri urdin vence y convence, no nos importa postergar debates unos meses. Sin embargo, hay una serie de pautas interesantes para que este tema no se convierta en monotema.
1. Argumentaciones que caen por su propio peso. Durante un año hemos escuchado, hemos leído, que Rubén Pardo no podía jugar asiduamente porque, cito literalmente el manido tópico, “no estaba hecho”. Todos, me pongo a la cabeza, nos equivocamos. Por eso, ante un error tan evidente, se admite y punto. No pasa nada. Nadie es perfecto. Hoy en día, las redes sociales sirven de lazo entre aficionados, que se enervan al percibir que les están haciendo trampa. “No hay que exagerar por que Pardo sea suplente de vez en cuando”, leo. “Montanier ha confiado en Pardo”, leo. Y el fuego, en vez de apagarse, se aviva. Normal. Pardo ha sido suplente, no me cansaré de repetirlo, nueve meses tras su debut triunfal ante el Sevilla. Mariga jugó más que él. Demidov le adelantó en el doble pivote. Por no hablar de Elustondo y Markel Bergara. Hemos perdido un año de Pardo. En tiempos pasados se crucificó a Clemente por mandar a Xabi Alonso a Ipurua. No veo qué ha cambiado, hablamos del mismo error.
2. Primicia sobre Pardo. En ese sentido, llevar el debate a una zona de trampa y demagogia, no ayuda a que se entierre el aburrido debate. Os adelanto una primicia. Con Pardo se van a perder partidos. Pardo va a jugar malos partidos. Pardo no va a remodelar Anoeta él solo con una pala y un cubo de arena. Nadie, ni una sola de las innumerables voces que han pedido al riojano en los onces en estos nueve meses de ostracismo, se ha atrevido a decir que con Pardo no vamos a perder. Adelanto también, en rigurosa primicia, que la Real puede ser competitiva sin Pardo. Como el Real Madrid puede ser competitivo sin Xabi Alonso. O el Barcelona sin Iniesta. Pero el cerebro txuri urdin es una marcha más. Y con los mejores sobre el verde siempre vamos a estar más cerca de la victoria. Y el problema es que en todo este tiempo, Montanier ha dejado a algunos de nuestros mejores efectivos en el banquillo CADA SEMANA durante SESENTA JORNADAS. La Real está en una gran posición clasificatoria pese a haber prescindido durante doce jornadas de Pardo e Ifrán, dos de sus más talentosos argumentos futbolísticos. Por eso hay que respetar a la afición y no hacer trampa. La polémica no surge a raíz de una esporádica suplencia de Pardo. Semanas después del debut triunfal del de Rincón de Soto ante el Sevilla, no hubo marejada por su suplencia. Fue a los meses, después de que Rubén no entrara en una alineación ni por casualidad, cuando la gente no aguantó más.
3. Negar la evidencia no ayuda. Hay asuntos que no dan lugar a debate, porque son por todos conocidos. Montanier estuvo a medio minuto de ser destituido. Le salvó Iñigo Martínez y su gol desde cincuenta metros la campaña pasada. El de Vernon ha hecho un máster express en dirección desde el banquillo. “En estos dos años está aprendiendo mucho” dice hoy Zurutuza en una entrevista en DV. Pero el caso es que pagamos medio millón de euros por él más salario. Por los másters se paga y no se cobra. De la Real sabía poco o nada a su llegada. Su segundo técnico apunto a Tamudo como “mejor jugador de la plantilla” tres semanas después de que el menudo delantero se marchara de Zubieta. Loren, en la recta final de la campaña pasada, editó un DVD con los mejores momentos de la carrera de Joseba Llorente para “que no piense que el hondarribiarra es cualquier jugador”. Montanier, en cualquier caso, no es un desastre. Es un entrenador con virtudes y defectos, y que ahora pilota un Ferrari al que no saca máximo rendimiento. Deduzco que algunas decisiones de las últimas fechas han podido ser sugerencias de los mismos que prepararon DVDS. Pero….
4. Philippe, está en tu mano. Estoy convencido de que los detractores de Montanier pueden esperar a final de temporada si el de Vernon no tropieza por enésima vez en la misma piedra. Es decir, en el centro del campo hay medios cotizados que pueden jugar en las posiciones centrales. Illarramendi, Pardo, Zurutuza, Griezmann y Xabi Prieto. Después, Markel Bergara, Elustondo y Javi Ros -cuya cotización en el mercado es nula aunque no me sobran en la Real- completan la plantilla y pueden ser de utilidad puntualmente. Pero a tenor de su nivel y de otros asuntos que no vienen al caso, nunca pueden ir por delante en la rotación. Si Montanier lo asimila y actúa en consecuencia, la situación se normalizará (entre otras cosas porque vamos a ganar muchos partidos). El temor es que Montanier caiga de nuevo en la misma piedra. Ante Osasuna pareció querer demostrar que también se podía ganar sin Pardo. Y de hecho, se pudo ganar sin él -¡quién lo niega!-, pero con el riojano hubiésemos estado más cerca de romper el empate a cero. Ah, en este sentido…
5. Encubrimiento y falta de transparencia. Las redes sociales no son el mejor arma para el oscurantismo. Se dijo que Rubén Pardo no había jugado ante Osasuna porque había recuperado mal. Él mismo comentaba esta semana en Noticias de Gipuzkoa que “aquella semana me encontré bastante bien. Mi suplencia simplemente fue una decisión del míster. El de Osasuna era un partido con muchos duelos, muy físico y yo acepté su decisión”. Es decir, alguien en el club filtró algo diametralmente opuesto a las palabras del propio Rubén. Montanier metió la pata y en el club le dieron coartada. David Zurutuza esa misma semana había afirmado que todavía no estaba a tope -y se le notó-. ¿No funcionaron los medidores con Zurutuza? Si Montanier tropieza de nuevo en la misma piedra, no es bueno para la Real taparlo y menos con argumentos que son contrarios a la verdad. ¿Por qué no aceptar que el de Vernon se equivocó de nuevo? ¿Por qué ese ansia de tratar de ocultar sus tropiezos si eso es malo para la Real? Al final, el debate se reabre y se añade más gasolina al fuego. Lo más interesante es que el de Vernon se convenza de que el modelo de Valencia o de Málaga es el adecuado para darnos grandes alegrías. No me olvido de un Diego Ifrán que hace tres semanas tenía pie y medio fuera de la Real. ¿Qué ha pasado para que un técnico que le marginó le haya dado repentinamente la titularidad cuando el ultimátum planeaba por su banquillo por segunda vez? Si Diego combina titularidades con Imanol y ambos entran en la rotación, estaré encantado de esperar al final de temporada. Y me parece que no soy el único. Me gusta el fútbol, dame fútbol.
6. “La afición es soberana”, una frase que no se discute en el fútbol y que han pronunciado mitos como Di Stefano o Alex Ferguson. No hay un código de conducta ni para Anoeta ni para sus seguidores, vayan o no al campo. El cliente siempre tiene razón. Censurar a la sabia parroquia txuri urdin no ayuda a restañar heridas.
7. Coherencia. A Martín Lasarte se le destituyó tras conseguir los objetivos marcados por segunda campaña consecutiva. Por lo tanto, esa no debe ser una argumentación impepinable en caso de que se decida renovar a Montanier, que por cierto, ha fracasado con estrépito -junto con sus jugadores- en las dos ediciones coperas. Su responsabilidad en algunos descalabros -recuerdo el doble pivote Mariga Demidov en Granada el pasado 21 de diciembre-, es incuestionable.
En definitiva. Que me aburro y paso de este debate lleno de tópicos, trampas y medias verdades. Que la gente quiere disfrutar. Que quiere ver a los mejores sobre el verde. Que cada uno tiene una alineación tipo en la cabeza, pero todos tenemos en mente el elenco de 15 futbolistas que deben sumar el 98% de las titularidades. Y, que, Montanier tiene en su mano no salirse de la curva en la que ya ha trompeado muchas veces. No queremos más accidentes a consecuencia de maniobras sórdidas. Ni que nos oculten una nueva salida de pista si esta se da. Just football. Como dice un amigo mío, remen o no remen, no me hundan el bote (pero tampoco me muevan el mar, no vayamos a volcar).
Diez verdades incómodas
1. Pasaron 9 meses desde que Pardo debutara en Anoeta ante el Sevilla -gol y MVP del partido- hasta que volviera a un once en Donostia.
2. Montanier puso en duda el argumentario de la grada, al manifestar que “muchos de los que piden a Pardo apenas le han visto”.
3. Diego Ifrán estaba defenestrado, pese al clamor popular de la grada que lo pedía y jaleaba desde sus asientos. Hemos perdido un año entero por capricho del entrenador, un “piedras sobre mi tejado” de manual.
4. El Consejo de la Real Sociedad -y no los aficionados- había tomado la decisión de destituir a Montanier si la Real no ganaba en el Benito Villamarín el año pasado. Solo un gol de Iñigo Martínez desde 55 metros evitó la decisión.
5. La afición de la Real Sociedad ha sido coherente cuando se ha “manifestado” en contra del entrenador. Lo ha hecho con malos resultados. Pero también con buenos (véase el choque ante el Rayo Vallecano).
6. Esta ha sido la vigesimocuarta temporada consecutiva en la que la Real Sociedad ha hecho el ridículo en Copa, y no ha pasado nada. Es la segunda con Montanier en la que la Real firma una desastrosa página de su historia, y no ha pasado nada. La afición, como es lógico, clama al cielo.
7. El trabajo en el mercado de verano de Loren y Aperribay ha sido muy bueno. Vela, Chori Castro o José Ángel… Hay que decirlo. Un gran trabajo.
8. La política de renovaciones también ha sido muy buena, pero registra expedientes X. Como la ampliación larguísima de contrato de Markel Bergara y Gorka Elustondo (ambos sin ofertas de otros clubes), habida cuenta de los talentos emergentes como Illarramendi o Rubén Pardo. La afición se ha enfadado al ver que algunos jugadores cuyo rendimiento es limitado taponan la explosión de Illarramendi y Pardo, que si tienen ofertas de otros equipos.
9. La situación clasificatoria de la Real en Liga es muy buena. Y puede serlo mucho mejor de ganar el sábado al Getafe. La grada, o buena parte de ella, demanda exigencia y exprimir al máximo una plantilla que debe aspirar a Europa.
10. La afición de la Real no es tonta, es sabia. Y con sus ojos ve, con su voz opina, con sus manos aplaude y con su letra censura.
Atotxo, esa marmota. ¿Cuántas veces al año leemos “El día de la marmota” en un titular periodístico insertado en las páginas de la Real Sociedad? No me malinterpreten, no es una crítica a mis colegas de profesión. Tristemente, son las cinco palabras adecuadas para definir el constante ridículo al que este club somete a sus aficionados cada pocos meses. La penúltima ocasión, ayer en Copa ante un Córdoba al que solo queda darle la enhorabuena y desearle la mejor de las suertes en su próxima eliminatoria. Como soy partidario siempre de no tomarme las cosas demasiado en serio, propongo desde ya que la manida marmota sea la mascota de la Real. Pensándolo bien, aquel adefesio de nombre Atocho, ese ser indefinido en su vulgaridad, debía de ser una marmota. Así que olviden lo dicho, ahora comprendo el sentido de aquel bicho. Que vuelva Atocho, claro que sí.
“El debate Montanier me cansa” (a todos). No pude ver el partido, me conformé con un resumen, porque mientras se disputaba la Copa en Anoeta, me encontraba en el Stadium of the light de Sunderland viendo al QPR. Pero los twitteros realistas me tienen fielmente informado. Lo bueno de twitter es que las opiniones no está viciadas, ni por líneas editoriales, ni por egos. Son solo opiniones de gentes para las que la Real es su gran pasión. Desde luego que la red social es un termómetro importante. Y en ella, percibo que el tema Montanier cansa. Esa frase, “el debate Montanier cansa”, no es monopolio de sus defensores a ultranza. Sino de toda la parroquia txuri urdin. Nadie va a Anoeta deseoso de cantar el “Montanier dimisión”. La gente se gasta una buena cantidad de euros al año para tratar de disfrutar del fútbol del equipo de sus amores. Y cuando la plantilla no da para más, la sabia grada de Anoeta es paciente y tolerante con los errores. Por eso no se pitó a Juanma Lillo, acreedor del peor fútbol que he visto en Anoeta (temporada 2008/09). La afición no silbó a Martín Lasarte, porque sabía que la plantilla daba para lo que daba. Pero esta temporada el asunto es diferente. El club ha hecho grandes esfuerzos por confeccionar una plantilla que, sobre el papel, aspira a Europa. Dejémonos de eufemismos. “Es una temporada para crecer”. “Queremos salvarnos y después mirar hacia arriba”. No. Gracias a la televisión de pago, muchos hemos visto el nivel actual de la liga. Y la Real, por potencial, debe estar entre el cuarto y el octavo. El problema es que tenemos un entrenador que no lee los partidos. Que tarda siglos en hacer los cambios, y estos vienen generalmente cuando el entrenador contrario, se llame Mourinho o Berges, ya saben lo que está pasando sobre el verde y mueven ficha con tino y adelantándose a su homólogo de Vernon. La losa es que no tenemos un once tipo y que vemos, todos, que estamos en diciembre. Eliminados de la Copa, en una mediocre duodécima plaza en liga, y con los inminentes envites ante Valencia, Real Madrid y Barcelona. Esto solo puede ir a peor. La parroquia txuri urdin es paciente, pero Montanier está sentenciado desde hace tiempo. Por Consejo -lo destituyó ante el Betis hace un año, e Iñigo Martínez pidió clemencia con un gol desde 35 metros-. Por periodistas -ninguno de sus defensores pide su renovación a final de temporada-. E, indudablemente, por afición. No se trate de vender que hay “intereses” en que a Montanier le vaya mal, porque sería una soberana tontería. Muchos de los defensores de Montanier hace un año, entre los que me incluyo, han “tirado la toalla”, rendidos ante la triste evidencia. Apuesto dinero a que la práctica totalidad de los detractores de Montanier el año pasado deseaban equivocarse.
La paciente parroquia de Anoeta. Últimamente he leído críticas a la afición por pedir a este o aquel jugador. Se censuraba en estos escritos que la grada se decante por Pardo o Ifrán, considerando que es una falta de respeto hacia los Agirretxe, Zurutuza, etc. Me parece erróneo. Primero, porque la afición es lo más importante, es la que paga el abono, la que lo hace nieve o truene, en Segunda o arrastrándose en Primera. Pero fundamentalmente, porque el debate no es que Pardo, Ifrán, o quien sea, deban ser titulares cada semana. Rubén Pardo, sin ir más lejos, deleitó hace diez meses en su debut en Anoeta contra el Sevilla, y en los sucesivos nueve meses no volvió a un once en Donostia. Si esa es la confianza que Montanier depositó en Pardo, apaga y vámonos. Si esa es la forma que tiene el galo de hacer crecer -se aprende de los errores- a nuestra mayor perla, apaga y vámonos. Por lo tanto, el debate no es la imposición de ciertos jugadores. Sino que participen desde el inicio con frecuencia. Ver a Pardo durante un año jugando los minutos de la basura ha sido… Pues eso. Lo mismo podemos decir de Diego Ifrán. Agirretxe es un delantero fantástico. Pero el de Cerro Chato aporta al equipo cosas que el de Usurbil no tiene. Ahora ocurre que Ifrán, tras un año condenado al ostracismo, muestra detalles muy interesantes… pero le puede la ansiedad. ¿Por qué? Porque Monsieur Montanier le ha negado al charrúa las oportunidades que este necesitaba para sentirse integrado en el grupo. Quienes apuntaban a su mala actitud en los entrenamientos admiten que al sentirse integrado en el grupo, su forma de encarar las sesiones de preparación ha mejorado enormemente. Soy de los que consideraban exagerado pedir que rodaran cabezas a la quinta jornada. Pero las deficiencias de este entrenador vienen de lejos y han sido perceptibles desde la segunda jornada liguera.
La estadística de Aperribay. ¡Ah! Y al fin y al cabo las peticiones de la grada, son, eso, peticiones de la grada. Quizás, lo más inadecuado es que el propio presidente saque a la palestra unas sesgadas estadísticas sobre un jugador, Gorka Elustondo, cuya progresión se vio frenada hace tiempo. Como dije hace poco, no me sobra en la plantilla si se centra en su trabajo y no en otros menesteres. Pero a lo que iba, el debate en el fútbol es lo más natural, y el núcleo de la polémica no es que Pardo o Ifrán deban ser titulares cada semana. Sino, como decíamos, que formen parte de los onces con cierta asiduidad. Porque, recordémoslo, hace bien poco nos contaban que el de Rincón de Soto e Illarramendi jamás podrían formar parte de un mismo once. Y a las primeras de cambio, el castillo de naipes voló por los aires. El de Rincón de Soto ha esperado a que Zurutuza, Markel y Elustondo se lesionaran para entrar en un once por primera vez en diez meses. A partir de esa premisa incuestionable, quien quiera “vender” que Montanier ha confiado en Pardo, está en su derecho.
¿Me ensañas a competir? La Real adolece de una falta alarmante de competitividad. Y esta dolencia no es culpa ni de Montanier, ni de Lasarte, ni de Lillo, no al menos en exclusiva. Es un mal que viene de lejos y de abajo y que tiene difícil solución. Pero no por eso hay que dejar de buscarla. Creo que es necesario que la Real, sus dirigentes, se reúnan con todos los estamentos del club para detectar de dónde puede venir el problema. Cuando hablo de todos los estamentos, me refiero a todos. Porque sé que varios empleados del club perciben, en pequeños detalles, algunas causas de esta incapacidad para mantener un nivel de “fiereza” regular. No hace falta que en tu “tarjeta de presentación” brille un cargo ampuloso para dar ideas y emitir opiniones, faltaría más. Me tiene intrigado la imagen que la Real ofrecerá el sábado. ¿Será esa Real indolente que ofrece cero resistencia ante un rival de Champions? ¿Presenciaremos la clásica reacción post pifia copera, como el triunfo del año pasado en Mestalla o la elogiada victoria en La Rosaleda? Y después, si mi calendario no falla, nos visita el Getafe, y barajo diferentes hipótesis en función de lo que ocurra en Valencia. Si la Real supiese competir, mantendría la intriga del resultado, de la competición, pero no de la actitud. Y eso es lo que molesta. Que hablamos de Primera División, de sueldos exagerados a la enésima potencia y… no saben competir. Y no me malinterpreten, el 80% de la plantilla se cuida hasta la exageración. Y es intensa en los entrenamientos y afronta los partidos al cien por cien pero… No sabe competir.
De remedios y enfermedades. Existe la teoría en el entorno próximo al consejo que un cambio de entrenador en mitad de la temporada puede hacer bueno el refrán “Es peor el remedio que la enfermedad”. Los refranes, refranes son. Si detectas la enfermedad, intenta poner remedio. Siempre. Por esa regla de tres, actuemos en base a la Ley de Murphy. Todo lo malo es susceptible de ir a peor. Firmemos un contrato vitalicio al entrenador de turno y que sea lo que Dios quiera. Hace tres semanas estuve en Stoke viendo al QPR. La afición estaba dividida, hubo conatos de pelea entre defensores y críticos de Mark Hughes. Era la crónica de una muerte anunciada, cesaron al calamitoso Hughes, ficharon a Redknapp, y lo vivido hace cinco días en Old Trafford y ayer en Sunderland fue una verdadera comunión entre supporters. ¿Por qué? Porque han dado con un entrenador de verdad, que tiene una idea en la cabeza y que sabe conectar con los aficionados. Porque…
Redes. En el entorno de la Real existe preocupación por la irrupción de las redes sociales, en el sentido de que el debate “se magnifica” y cobra cada vez más importancia la conexión entre entrenador y grada. La cuestión es que, a nivel global, el fútbol está cambiando, guste o no. No se trata de esto último, de estar cómodo o no con esta metamorfosis, sino de adaptarse lo antes posible. Y en ese sentido, es una variable más a tener en cuenta de cara a la contratación del próximo entrenador. De la misma forma que a veces se paran fichajes porque un futbolista muy talentoso tiene una vida nocturna muy ajetreada -algo que en realidad no tiene nada que ver con lo deportivo-, quizás debería pesar la capacidad de liderazgo y comunicación del responsable del equipo txuri urdin. Y sobre las redes sociales. Lo llevo diciendo desde hace tiempo. Son una bendición para la sociedad, para los periodistas que quieran darse cuenta del fenómeno que implica y para la transparencia y la diversidad de opiniones. A partir de ahí, lejos de preocuparme, me daría una vuelta por ellas en lo que concierne a la Real para ver la unanimidad que hay al respecto de ciertos temas.
¿Seguirá Montanier? Cada día que me despierto y no tengo esa pregunta en la bandeja de entrada de twitter, me temo lo peor. Que los mayas tenían razón. Valencia puede ser un match ball en función de lo que acontezca. Me parecería una temeridad no tomar medidas si, Dios no lo quiera, sufrimos una derrota humillante. Nos aproximamos a 2013 -cuyo comienzo por cierto es letal, con enfrentamientos ante Barcelona y Real Madrid-, y estamos viendo, semana a semana, mes a mes, cómo nuestras aspiraciones y sueños en blanquiazul se marchan por el sumidero. Soy partidario de tomarse con calma la contratación del nuevo entrenador, una vez diagnosticados los males de esta plantilla, sus fortalezas y debilidades y sus necesidades -porque la plantilla está desequilibrada pese a que se fichó muy bien en verano-. Pero la afición quiere ver ganar a su equipo cada semana y si no se puede aspirar a Europa, al menos tener la percepción de que el motor de futuro de este equipo crece y aprende cada jornada. Y eso, a día de hoy, no está ocurriendo. Y por eso la grada se queja.
Ocho claves tras el (triste) partido ante Osasuna…
1. No toques, ¿para qué tocas?
Philippe Montanier no confía en Rubén Pardo, al menos a día de hoy. Hace diez meses, el de Rincón de Soto debuta como titular en Anoeta por una serie de lesiones. El canterano se sale del mapa, marca un golazo, y sin embargo, en los siguientes nueve meses no vuelve a un once titular.
Hace unas semanas (en Málaga) y debido a las lesiones de Markel Bergara, Elustondo y Zurutuza, Montanier echa de nuevo mano de la perla de Zubieta. En todo este tiempo, se pone en duda la viabilidad de la dupla Illarra Pardo. Se les achaca deficiencias físicas, pero lo cierto es que ante el Málaga de Champions, Zipi y Zape dan un recital y…
…Y como Montanier se sabía al borde del precipicio, mantiene la apuesta siete días más tarde. Y la apuesta sale fantástica. Tras el partido del Rayo, no encontrarán detractores de jugar con Illarramendi y Pardo. Cada uno rectifica a su manera y justificando su opinión -lícita, faltaría más, si les contara las veces que yo me he equivocado-… Pero el debate se cierra. Pardo e Illarra son la gasolina del motor de alta gama de la Real.
Llega el partido ante Osasuna. Zurutuza ya está disponible, aunque se confiesa falto de forma. Pardo no recupera bien tras el partido ante el Rayo cuatro días antes. Pero Montanier opta por el de Rochefort -un jugador de categoría cuya mayor virtud no es la distribución- y no por el de Rincón de Soto.
2. Ataque de ego. Lo que, en mi opinión, le ocurre a Montanier es lo que se denomina un “ataque de entrenador”. O creen ver algo que el común de los mortales no aprecia. O cuando la grada les gana un debate, se resisten a admitirlo incluso tirando piedras contra su propio tejado. Me explico.
Me gustó la alineación de ayer de inicio -posiblemente porque no soy entrenador-. Lo que pasa es que al minuto 20, me di, como todos, cuenta de que el partido era un descontrol. Una moneda al aire. Un equipo mediocre como Osasuna -bendito Mendilibar-, solo podía hacer frente a la Real a base de plantear un partido físico. Presión arriba y tratar de anular al 4, a Illarra. En esos partidos necesitas a un tipo que, con pases largos y decisiones rápidas, desatasque el asunto y mueva las fichas rojillas. Necesitas un director de orquesta y no un conductor de balón. Ese jugador se llama Rubén Pardo, y quizás lo recuerden porque hace nueve meses fue titular contra el Sevilla. Y hace cuatro días, jugó contra el Rayo. Montanier ha optado siempre por otros futbolistas, algunos de una calidad incontestable, y otros, “sospechosos habituales”. Me refiero fundamentalmente a Markel Bergara y Gorka Elustondo, y luego me extenderé con la vitola.
Montanier pudo cambiar en el descanso. Ves que te has equivocado. La grada lo sabe. Cedes, das entrada a Pardo y aumentan tus opciones de ganar. Pero el de Vernon esperó hasta que el partido languidecía, minuto 73. Fue entrar el de Rincón de Soto, y el partido cambió. Un pase suyo pudo modificar el devenir del encuentro -lástima que Chory no estuviese avispado-.
¿Ataque de ego? Qué quieren que les diga. Me lo parece. En esa línea, la afirmación del técnico de Vernon cuando le preguntaron por el riojano hace unas semanas. “Muchos de los que hablan de Pardo no le han visto jugar”. Te equivocabas, Philippe. Muchos le han visto jugar. Puede que tanto como para considerarlo como lo que es. Titular sin discusión.
3. Crispaciones innecesarias. Hace dos años, me parecía un tanto innecesaria la polémica suscitada a raíz de la no renovación de Diego Rivas. Veía claro que Illarramendi era un jugador de presente y futuro. No comprendía que se pidiera la renovación de un jugador que no destacaba por su calidad -sí por su pundonor y capacidad de robo-, y llegué a la conclusión de que el debate se alimentó por parte de las malas decisiones del entrenador. Vimos a Illarramendi en un once inicial en dos ocasiones. Muy poco para un club que dice ser de cantera.
Ahora, la crispación se mantiene. Y es un problema. Gorka Elustondo y Markel Bergara parecen indiscutibles con el técnico de Vernon, pero lo cierto es que ninguno de los dos ha acreditado un nivel suficiente como para discutir el puesto a Illarramendi o Pardo. Son dos jugadores que serían admirados, no tengo dudas, por la grada en condiciones normales. Es decir, si desempeñaran el rol que les corresponde. El de miembros de la plantilla que cubren con ciertas garantías los minutos que los mejores en su puesto no puedan jugar por lesión o sanción.
Pero… Me permito un símil de Fórmula 1. La grada se desespera cuando ve que su Ferrari lo conduce Felipe Massa, mientras que Fernando Alonso es el probador que mejor rendimiento le saca al monoplaza. Y al final, la parroquia la toma con los jugadores. El símil sirve también para el banquillo.![]()
4. Inmovilismo. No soy partidario de un Consejo que tome decisiones a la torera, sin pensar. Pero tampoco del inmovilismo, que tanto daño ha hecho a este club. Philippe Montanier estaba fuera de la Real pero un gol desde 55 metros de Iñigo Martínez le salvó. Hace dos semanas, Aperribay se daba tres semanas de plazo antes de tomar una decisión. “No decidiremos nada hasta que pase la vuelta de Copa ante el Córdoba”. Bien, parece improbable que, incluso no avanzando ronda, Montanier sea destituido. Pero lo que es evidente es que el Consejo ya no confía en el entrenador. Una vez no lo destituyeron por un gol de centro del campo. Y hace dos semanas, estaba en la cuerda floja. Tengo la sensación de que podemos estar ante una temporada perdida. La Real dispone de una plantilla fantástica. Espero que no nos lamentamos en un breve lapso de tiempo, cuando con una plantilla peor pensemos en “lo que pudo haber sido y no fue”. A día de hoy, ¿hay alguien que no crea que deberíamos tener cinco o siete puntos más en nuestro casillero? Pues eso, estaríamos en zona Champions. Creo, sinceramente, que aspiramos a merodear esas posiciones. Mirad qué plantilla tiene la Real.
5. Director Deportivo. El caso de José Ángel reabre un debate. ¿Es necesaria la figura de un director deportivo? Hemos incorporado a un lateral de la Roma, y el entrenador no le da minutos. No le da dos partidos de calidad. Es posible que se marche tras las navidades. ¿Qué sentido tiene incorporar a futbolistas que no gustan al entrenador? ¿Qué sentido tiene pagar un millón de euros por José Ángel si no lo alineas ni cuando dices que quieres “dar refresco al equipo”? Conste que este año, Loren ha hecho sus deberes. O al menos, creo que se ha fichado muy bien.
6. Diego Ifrán. Me pareció uno de los más entonados ante Osasuna. Quizás pecó de individualista, pero en los últimos tres choques ha demostrado que es un jugador plenamente válido para esta Real. Le falta calmar la ansiedad, pero eso se soluciona con goles -y con la continuidad que el entrenador no le ha dado hasta la fecha-. Lo que me molesta es que se viertan dudas sobre él y su capacidad de entrenamiento -que seguramente haya dejado que desear en algunas fases de su estancia en San Sebastián-, al tiempo que se hace la vista gorda con otros futbolistas que son titulares o lo han sido durante muchos meses.
Lo que quiero decir es que un vestuario de un equipo de fútbol -incluso uno modélico como el de la Real- tiene esas cosas. O cortas por lo sano -algo que por lo visto no sabemos hacer- o aplicas la misma vara de medir con todos. Sean de donde sean. En cualquier caso, me parecería una decisión paupérrima prescindir del uruguayo a partir de diciembre. No creo que eso ocurra, pero quién sabe, no lo descartéis.
7. Por si alguien se siente ofendido. Montanier persona, por lo poco que le conozco, me parece un buen tipo. Amable, honesto, simpático y agradable. Creo que hay que huir de toda crítica que vaya más allá de lo deportivo. Aquí he pretendido solo hablar de fútbol. Cierro aquí el tema Montanier, a quien valoro simplemente desde su faceta como entrenador. Como persona, me parece buen tipo.
Sobre el Consejo -bueno, sobre Jokin Aperribay-, un par de matices. Los dos primeros años de Jokin Aperribay me parecieron excelentes. En el plano económico, ayudó a la Real a salir de una situación peliaguda. En lo deportivo, se ascendió, que no era poco.
Sigo creyendo que su gestión es notable. Pero no me están gustando algunas decisiones tomadas desde hace algún tiempo. No quiero entrar en materia de las extradeportivas. Sería extenso e incómodo, por motivos que no vienen al caso. Así que enumeraré solo una, la falta de contundencia para cercenar conductas poco profesionales de algún “sospechoso habitual”. Las futbolísticas, como habréis adivinado, conciernen sobre todo a la figura del entrenador y a definir si es necesaria la figura de un director deportivo.
8. Freedom. Y, por supuesto, estas son mis opiniones, me represento a mí mismo, socio tres mil y pico, y quien quiera debatir, ya sabe que estoy muy atento a twitter. Dentro de unas horas -pocas- salgo hacia Old Trafford pero leeré vuestros comentarios. Lo dicho, new age, new rules, este es mi blog y aquí mando yo. ¡Un abrazo y a digerir el empate!